Técnicas de relleno
   
 

El síndrome Lipodistrófico se caracteriza por una redistribución de la grasa corporal dónde en unas zonas del cuerpo se reabsorbe y en otras se deposita. Este signo de esta enfermedad va asociado o puede ser independiente a los tratamientos antiretrovirales (inhibidores de la proteasa).

   
Zonas de reabsorción grasa:
   
 
Cara
Glúteos
Extremidades inferiores
   
 
Cara
   
  Tejidos autologos
   
 

Existen diferentes tratamientos quirúrgicos basados en la transferencia microquirúrgica de colgajos: escapular, paraescapular radial o inguinal. En definitiva es transportar una región de tejido (piel, tejido celular subcutáneo y su correspondiente pedículo vascular para ser anastomosado en la región facial. Se trata de técnicas muy agresivas, lentas y que requieren una gran experiencia. Además los resultados son poco naturales y es necesario a menudo una o varias sesiones quirúrgicas más para conseguir un resultado aceptable.

La lipoinyección facial autóloga (lipofilling) consiste en extraer grasa de otra localización para inyectarla en las zonas faciales afectadas. El problema de este procedimiento es que los requerimientos de tejido graso para rellenar una cara pueden ser extensos y las zonas donantes de grasa suelen ser escasas. Además la viabilidad del tejido graso es muy reducida ya que es un tejido poco vascularizado con lo que los resultados son mediocres y cortos en el tiempo (durabilidad media de seis meses).

   
  Sustancias sintéticas
   
 

Actualmente existen en el mercado diversas sustancias de este tipo. En los ocho años que llevamos tratando esta patología hemos utilizado todas las sustancias disponibles en el mercado. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Pero creemos que lo más importante siempre es el resultado final que se obtiene y el grado de confortabilidad que tiene el cirujano con la sustancia que está usando. 

   
 

Después de la sesión informativa y una vez firmado el consentimiento informado de la intervención, se realiza una sesión fotográfica exhaustiva del paciente (9 proyecciones): 3 proyecciones frontales y 3 de cada lado. Posteriormente se marcan con rotulador las diferentes áreas deprimidas así como la intensidad de cada una. En este sentido, hemos observado que casi siempre hay un lado más afectado que otro porque tiene más áreas afectadas o porque han sido afectadas con mayor intensidad.

La anestesia que empleamos es siempre local (mepivacaina® al 3%), infiltrándose de forma troncular los nervios infraorbitarios y los mentonianos.

Antes de iniciar el procedimiento se solicita al paciente una fotografia previa para valorar correctamente sus rasgos faciales antes de producirse la lipoatrofia. La infiltración de la sustancia siempre se realiza a nivel subdérmico, comenzando a tratar desde las zonas más craneales (fronto-zigomáticas) a las más caudales (área mentoniana). Es importante tener presente que en la primera sesión no se va a conseguir el resultado definitivo. Es preferible quedarse corto en la infiltración que pasarse. Por eso siempre es conveniente esperar 2-3 semanas a que desaparezca el edema y los hematomas. De esta forma se puede objetivar claramente en que localizaciones es preciso infiltrar más.

   
 
Cuerpo
   
  Implantes anatómicos de gluteos
   
 

Desde el ámbito de la Cirugía Plástica, cada día se están abriendo nuevas puertas al tratamiento del síndrome lipodistrófico relacionado con el VIH-1. Sin duda alguna, desde ésta nuestra especialidad, estamos asistiendo y contribuyendo de forma importante a paliar cada vez más los efectos secundarios de los cócteles antirretrovirales actuales. Recientemente hemos incorporado a nuestro arsenal terapeútico la utilización de implantes anatómicos glúteos para corregir la atrofia y el descolgamiento que sufre esta región.

La región glútea también sufre indefectiblemente el rigor del síndrome lipodistrófico. Lenta pero progresivamente el tejido subcutáneo de éste área va desapareciendo, dando lugar a un aplanamiento, flaccidez y ptosis (caídas) de los glúteos. Es lo que se denomina síndrome de "nalgas tristes". Este hecho, se suma y ahonda más todavía en el estado depresivo que padecen estos pacientes.

Actualmente estamos tratando este problema con implantes anatómicos de gel de silicona. Tienen forma de almendra con una proyección progresiva, lo que permite adaptarse perfectamente al contorno glúteo de forma natural y armónica. Existen diferentes volúmenes que adecuan la anchura, altura y proyección en cada caso.

La intervención se realiza con anestesia regional (epidural). La incisión se hace en el pliegue interglúteo, siendo su longitud de 5cm aproximadamente. Se utiliza ésta misma entrada para introducir las dos prótesis. Esta cicatriz es imperceptible por su localización. La colocación de la prótesis se realiza detrás del músculo glúteo mayor. Esto hace que la prótesis no se note externamente y el tacto sea muy natural.

Postoperatoriamente siempre aconsejamos dormir boca abajo o de lado y evitar sentarse durante la primera semana. Los puntos se quitan en quince días. El paciente puede realizar una vida totalmente normal al mes de la intervención.

Con este nuevo tratamiento, hemos abierto otra puerta de esperanza más para estos pacientes. Este hecho contribuye aún más a minimizar las secuelas del síndrome lipodistrófico ya que mejora taodavía más su estado anímico y su autoestima.

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