Implantes faciales

 

Ser dueño de un semblante juvenil sin recurrir a los medios de la cirugía es un medio mucho más simple si se realiza con la aplicación de inyecciones muy livianas: la dermis se alisa bastante y toma una fachada más tersa y joven. Los transplantes fisonómicos de rostro son hoy día recursos fundamentales con los que puede contar actualmente la medicina estética. Están expresamente recomendados para la corrección de las arrugas, los surcos, las marcas y las cicatrices, como por ejemplo las depresiones del cutis. De todas maneras aquellos transplantes de rostro permiten la remodelación y el crecimiento de distintas zonas faciales como los labios, el mentón, las mejillas, etc… Para todo esto resulta clave que el cirujano que ha realizado la operación estética sepa con precisión cuáles son las peculiaridades y demás conjeturas de las diferentes sustancias que hay en el mercado. Los implantes faciales se clasifican de distintas formas; en ese sentido nosotros pensamos que la codificación de acuerdo a la permanencia del material sería la de más importancia para el paciente. De acuerdo a lo comentado anteriormente se pueden clasificar de la siguiente forma:

Aplicación del implante

1-Inyectables de corta duración y elementos degradables

(Colágeno y Ácido Hialurónico, con duración de seis meses hasta un año).

- RESTILANE

- SURGIDERM

- PERLANE

- HYALFORM

- JUVEDERM

- IAL-SISTEM

- ZYDERMA

- COSMODERM

- VISCONTUR, etc.

2- Inyectables de mediana duración y degradables, con duración de uno a tres años.

- Ácido poliláctico(NEW FILL, SCULPTRA)

- Hidroxiapatita de calcio (RADIESSE)

3- Inyectables permanentes y no degradables.

- Poliacrilamida (AQUAMID, OUTLINE)

- Hidrogel acrílico (DERMALIVE)

- Polialquilamidas (BIOALCAMID)

- Polimetilmetacrilato (METACRIL)

- Microesferas de polimetilmetacrilato (ARTECOLL)

- Ácido polivinílico (BIOINBLUE)

4- Inyectables mixtos (tienen un elemento degradable, tal como el colágeno o el ácido hialurónico, vinculado a otro indeleble, como el ARTECOLL, DERMALIVE, etc.).

Elegir el producto obedecerá a la zona a tratar, es decir, del tamaño que se desea alcanzar y de los tiempos que los pacientes quieren que dure el efecto; incluso se trata de indicar que el precio del producto también será un factor clave a considerar. O sea, cada elemento posee una destreza concreta de uso, que incluye la forma para ser establecido, es decir, su nivel de la colocación (la profundidad), la maniobra ulterior, la cantidad de sesiones, etc. Cuando se ha decidido qué materiales claves se deben usar, se prepara el área a tratar mediante una correcta antisepsia y la puesta de anestesia tópica, y se procede a colocar el mismo en sintonía a la técnica que se requiera para el caso. Si resulta imprescindible, se organizará convenientemente la zona implantada y luego se colocará frío especial (o bien se utilizará una mascarilla refrigerante). Siempre que se realice un arreglo de depresiones cutáneas o que se desee aumentar el tamaño de una zona facial determinada, esto se realizará lentamente, puesto que una hipercorrección podría no aceptarse muy bien por el paciente y, por otra parte, según el material establecido, esto sólo podría convertirse en algo irreversible. Por lo pronto, es muy posible que para esto se requieran muchas sesiones para alcanzar el efecto querido. Muchas veces se exige la mixtura de muchos implantes con el fin de tratar el mismo problema. Al terminar el proceso de la implantación podrían surgir hematomas chicos y manchas rojas que van desapareciendo espontáneamente; si esto no pasara, de todas maneras se podrían ocultar con el uso de maquillaje. Incluso se podría observar una inflamación muy leve de la zona tratada en el lapso de unos pocos días, que desaparecerá con el paso del tiempo.

 

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